Primer nivel de Sadhana finalizado esta mañana (14 de julio) con mucho éxito.

Enhorabuena a todas las alumnas, que desde el primer día hasta el último, han sido constantes y han tenido la disciplina de hacer esta práctica intensa durante dos semanas, antes de que saliera el sol.

Caras de satisfacción este último día y sintiendo desde el primer día los beneficios que les estaban aportando estas técnicas milenarias.

Y ya con todo lo aprendido cada día, a practicar cada una en su casa, para seguir con este camino de crecimiento interior e ir profundizando poco a poco, para tener una vida más plena en todos los sentidos.

Comentarios de las alumnas

Andrea Picó

Practico hatha yoga desde hace un año con Kamakshi y para mi está siendo una experiencia muy enriquecedora. En sus clases, junto con las “asanas”, la respiración consciente y profunda es muy importante y es lo que ayuda al cuerpo a flexibilizarse cada vez más y a la mente a calmarse. La meditación es también una pieza clave en nuestra práctica y siempre acabamos las clases con una pequeña meditación después del ejercicio físico de las asanas.

Desde mi experiencia personal con la práctica de este arte milenario, me gustaría transmitir qué es lo que me ha ido aportando en el día a día.

Para empezar, diré que es una práctica donde se desarrolla el esfuerzo, la constancia y la autodisciplina. Considero que es un bito beneficioso para mi salud, tanto física como emocional, ya que requiere un trabajo de entrenamiento y conciencia tanto de mi cuerpo como de mi mente.

Conforme ha ido pasando el tiempo, con la práctica he experimentado como mi cuerpo iba estando cada vez más en forma, más flexible, más ágil, con mayor resistencia y más tonificado; esto me hace sentir bien conmigo misma, más fuerte y además veo mi cuerpo más bonito.

El yoga me ha ayudado a tomar mayor conciencia de todo mi cuerpo, gracias a las diferentes posturas que practicamos y a la respiración profunda. He movilizado, estirado y trabajado músculos de mi cuerpo de los que no era consciente. A lo largo de este año he notado que he desarrollado una mayor atención hacia mi manera de respirar, mi postura corporal y los puntos de tensión de mi cuerpo, esto me permite ir corrigiéndolas.

La respiración profunda que practicamos es fundamental y la pongo en práctica también en mi día a día. Ésta me ayuda a estar conectada conmigo misma, a escuchar y sentir como está mi cuerpo, qué es lo que estoy sintiendo y a serenar mi mente.

La meditación es de los ejercicios que me ha resultado s difíciles de poner en práctica, ya que requiere estar sentada durante un rato, quieta, en silencio, contigo misma sin hacer más que respirar y estar centrada en esa respiración y en lo que percibes con tus sentidos en ese momento. Parece sencillo pero no, ya que los pensamiento tienen mucho poder y es muy fácil dejarse llevar por ellos pensando en lo que me pasó el día anterior o en lo que tengo que hacer en el día… Poco a poco he conseguido centrar más mi atención en el aquí y ahora, permitiéndome esos momentos de “no hacer” y de no pensar.

Practicar yoga para mi significa cuidarme, al acabar la práctica siempre siento un estado de bienestar, calma y ligereza.

Andrea Picó 🙂